Si existe o no el destino es algo que todos nos hemos planteado alguna vez. La idea de que nuestro futuro ya está escrito en alguna parte, vete tú a saber dónde, ha sido una constante en el pensamiento humano desde que el mundo es mundo. No obstante, aún no ha habido en la Historia ninguna mente pensante que haya osado demostrar la existencia de algo tan complicado como el destino. Pero la duda sigue ahí, y mientras la idea del determinismo siga ahí, la libertad, de la que tanto oímos hablar a diario en la tele, en la radio, en los periódicos y en la calle, queda completamente en entredicho.
Pero el ser humano ante todo busca la comodidad, y lo cierto es que a todos, o a la mayoría, nos gusta pensar que somos libres a la hora de tomar una decisión. Pero, ¿qué es exactamente la libertad? Para mí, la libertad, si es que existe, y ese punto es importante, es la capacidad, exclusivamente humana, de deliberar para elegir posteriormente una opción entre varias, y tomar decisiones que afectarán a nuestra vida futura. Personalmente, diré que creo en la libertad, pero admito que es pura conveniencia. Es jodido aceptar que estamos determinados a actuar de una forma determinada, valga la redundancia, con todo lo que ello conlleva. Aceptar que en algún lugar del Universo hay algo o alguien que conoce las últimas consecuencias de nuestras “decisiones” (que ya no serían tales) implica necesariamente que no somos libres. Y esto es más serio, porque si no presuponemos la libertad en el hombre, todo se viene abajo. Porque sin libertad no hay responsabilidad, y sin responsabilidad las leyes y las normas dejan de tener sentido. Y con ellas, la sociedad, el Estado, la justicia…, pasan a no ser más que conceptos vacíos de contenido. ¿Qué sentido tiene juzgar a alguien por asesinar brutalmente a otra persona si él estaba determinado, destinado irremediable e inexorablemente a cometer ese crimen?
Toda regla tiene su excepción, y ésta no iba a ser menos. Hemos dicho que la mayoría de nosotros prefiere creer en la libertad (o, al menos, eso supongo yo), pero el determinismo también tiene sus ventajas. Los deterministas pueden eludir su responsabilidad cuando les convenga. Los deterministas no son responsables de sus actos, porque ya estaban destinados a obrar de tal o cual modo, antes de tomar tal o cual decisión. De hecho, todos hemos recurrido alguna vez al determinismo. ¿Quién no se ha justificado con la típica frase de las circunstancias me obligaron?
Pero volvamos a suponer que somos libres. La libertad tiene que tener una serie de limitaciones. No podemos ser totalmente libres, porque eso nos destruiría. Está claro que yo no puedo pegarle una paliza a mi amigo que va paseando a mi lado, por muy cabreado que esté con él. Ni puedo tampoco circular a doscientos por hora en la travesía de mi pueblo, aunque me esté muriendo de ganas de hacerlo. No soy libre para realizar ese tipo de acciones. ¿Por qué?
La respuesta parece clara. En mi opinión, una persona es libre para hacer lo que desee, siempre que sus acciones no limiten o coarten en modo alguno la libertad de los demás. O, como se suele decir más coloquialmente, tu libertad acaba donde empieza la mía.
Esto se ve claro en los ejemplos anteriores. Mi amigo, al que quiero matar de una paliza, tiene derecho a no ser agredido; si lo hago sin que él me dé permiso para hacerlo, estaré limitando su libertad: su libertad para elegir si ser agredido o no. De igual modo, los inocentes habitantes de mi pueblo tienen derecho a vivir más o menos seguros. Si yo conduzco temerariamente estoy limitando ese derecho. Tampoco tengo, por tanto, libertad para hacerlo.
En cambio, esta definición de los límites de la libertad plantea algunos inconvenientes, como casi todas las definiciones. Por ejemplo, si hemos acordado que la libertad es un asunto totalmente humano, y que los animales no son libres (que no lo son), aparentemente no hay nada que me impida ir paseando por la calle y pegarle un puntapié espectacular al primer gato que se me cruce, pues un gato es un animal, y hemos dicho que los animales no tienen libertad alguna que nosotros tengamos que respetar. Otra cosa es que apreciemos, respetemos y protejamos la vida, aunque ésta no sea humana, y consideremos que los animales tienen una serie de “derechos”, y nótense las comillas, careciendo no obstante de libertad natural.
También hay que tener en cuenta que esta concepción de la libertad implica una buena dosis de tolerancia. Tolerancia no sólo hacia lo que nosotros consideramos que está bien, sino a todas las acciones y prácticas que entran dentro de la definición de “libertad” que hemos dado, esto es, “puedo ejercer mi libertad en cualquier circunstancia, excepto si ello afecta a la libertad de otras personas”, aunque dichas acciones y prácticas puedan resultarnos inmorales. Por ejemplo, el suicidio, la eutanasia (siempre que sea incondicionada y acordada, claro está), e incluso toda práctica sexual inocua, por desviada o extraña que pueda parecernos. El aborto, sobre el que debemos reflexionar aquí algún día, es tema aparte, porque donde unos reclaman el derecho de la madre a elegir, otros anteponen el derecho del feto a vivir, luego como mínimo es lícito dudar del aborto como práctica válida y libre.
Vive y deja vivir. Sé libre y deja que los demás también lo sean. Cuando alguien haga algo que creas que está mal, algo con lo que estés en desacuerdo, párate a pensar un momento si con esa acción está afectando a tu libertad, o a la de otra persona. Si la respuesta es “no”, quizá debas pensar que un poco más de tolerancia y un poco menos de prejuicios te harán algo más feliz.
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mmm interesante artículo! creo que existe el determinismo, pero no lo considero algo absoluto... unos gemelos criados por la misma familia, que han ido al mismo colegio, estarían determinados a hacer lo mismo puesto que sus circunstancias son las mismas... no obstante, sus condiciones sexuales pueden ser distintas, asi como su trabajo, personalidad...
ResponderEliminarOtra forma de determinismo, si es que se puede considerar como tal, que me resulta bastante llamativa, es cómo el subconsciente humano juega con la libertad mediante los lapsus, fobias,...
Es decir, mientras que un determinismo genético o uno social no cercioran la libertad de una manera total, el subconsciente siempre está ahí.
¿Quiere eso decir que no somos libres? yo creo que no, que somos libres parcialmente, pero que en ocasiones, esa mano invisible que mueve nuestras cuerdas toma las riendas de nuestros actos.
Esa definición que has dado de libertad (mi libertad acaba donde empieza la tuya)me parece correcta, no obstante yo soy libre de matar, robar o violar... por poder podría hacerlo, otra cosa, es que tenga una conciencia moral, un superyo, que me diga que está mal, o que haya una serie de leyes que protejan los derechos de los demás; por eso, me parece importante distinguir entre libertad y libertinaje, cuando sobrepaso la barrera de los derechos ajenos, sigo siendo capaz de elegir, qué quiero hacer.. sigo siendo "libre", pero no actúo dentro de la libertad, he pasado al libertinaje...
Respecto a las prácticas sexuales inocuas, me ha venido a la mente una parafilia.. En la necrofilia, el cadáver en sí no tiene libertad, es materia orgánica en descomposición, una masa de carne pútrida, pero es lícito? cercioras la libertad de alguien? en principio no, pero el recuerdo de los familiares,amigos.. del fallecido o fallecida implicaría un daño a la libertad de los mismos... (es un ejemplo demasiado truculento)no obstante, eso implicaría que si la gente a la que supusiera una atrocidad esa práctica falleciera, se podría hacer a no ser que hubiera leyes en contra de la necrofilia (menos mal que las hay..)
Sobre el aborto, el dilema creo que está en a partir de que semana consideramos al embrión, un ser vivo.. hay muchos que defienden que esta vivo desde el momento de la concepción, no obstante un disco bilaminar, o trilaminar no tiene una serie de estructuras como un corazón, pulmones... es una serie de tejidos, ahora bien.. cuando se forma su corazón y éste empieza a latir (creo recordar que es sobre la cuarta semana) es obvio que está vivo, quiere decir eso que abortar dentro de esas cuatro semanas sería un acto que no atentara al derecho a vivir del feto? el tema del aborto es demasiado polémico, cuando lo trateis, ya comentaré mas...
Un saludo, Sulphur
Ante todo, gracias por seguir comentando por aquí, Sulphur, y perdona por el retraso al contestarte.
ResponderEliminarAl principio hablas de dos gemelos que son diferentes pero que "viven en las mismas circunstancias". Te diré que es imposible encontrar dos personas que vivan en circunstancias idénticas. Tal vez dos hermanos gemelos sean criados por la misma familiar, pero tendrán amistades diferentes, diferente relación con los padres, tal vez duerman en habitaciones distintas... En cualquier caso, la circunstancia de uno nunca será la circunstancia del otro, y como consecuencia de eso acabarán desarrollando personalidades diferentes, es decir, distintos modos de percibir la vida.
En cuanto a la definición de libertad, cuando digo que no "puedo" matar o robar a alguien, me estoy refiriendo, obviamente, al aspecto moral. Yo "puedo" matar a alguien porque estoy física y psicológicamente preparado para ello, pero no "puedo" porque mi moral y mi propia definición de libertad me lo impide.
Otro punto era el aspecto de la necrofilia... en el que estoy de acuerdo contigo.
Y, por último está lo del aborto. Diré que estoy en contra del aborto libre porque lo considerar un "ser humano" a un feto a partir de un número x de semanas o meses me parece sumamente arbitrario. Quiero decir, que yo no soy nadie para decidir cuándo un feto se convierte en un ser humano con derecho a nacer. Y como no quiero arriesgarme a matar a ningún ser humano (porque no puedo matar, según mi definición de libertad), estoy con los que defienden la vida desde el momento de la concepción.
No obstante, respeto profundamente a todas aquellas personas que deciden abortar libremente. Y, desde luego, si fuera obispo, no evidenciaría mi escasa edad mental amenazando a los políticos católicos con la excomunión si aprueban la ley pro-aborto.
Un saludo.