Qué invento tan ingenioso, el de las palabras… Y tan necesario e imprescindible hoy en día. Imagínate un mundo sin palabras. Un mundo mudo, un mundo de páginas en blanco, un mundo donde para mencionar alguna cosa hubiera que señalarla con el dedo… Imagínate que quieres referirte al pico Everest, o a Ana Obregón, o a la próstata de tu interlocutor… Sería un tanto incómodo.
Con palabras se han escrito muchas cosas, y muchos son los que han reflexionado sobre ellas y con ellas; pero aún no hemos llegado a comprenderlas del todo, ni mucho menos… Por ejemplo, no podemos saber cuál fue la primera palabra que se inventó… Yo siempre he pensado que la primera palabra que se pronunció fue “¡Ay!”. ¿Por qué? Pues porque los cavernícolas, que al fin y al cabo son los inventores de las palabras, siempre han tenido fama de ser unos brutos, y probablemente se pasaran la vida peleándose y haciéndose daño. Y “¡Ay!” es la forma de expresión de dolor más universal que existe. Pero es una opinión, y se admiten apuestas.
Con las palabras se pueden hacer muchas cosas. Las palabras sirven para hacer cosas bellas, como poesías o canciones… Pero también sirven para insultar, para herir, para etiquetar… Y es que la Tierra está hecha de carbono, hidrógeno y palabras.
Hay palabras justas (igualdad, solidaridad) e injustas (racismo, homofobia); bonitas (cristal, mirlo) y antiestéticas (zarajo, padrastro); graciosas (quinquillero, pedorro) y serias (funeral, enfermedad); cortas (sí) y largas (desoxirribonucleico); positivas (sí) y negativas (no); alegres (¡¡¡fiesta!!!) y tristes (muerte); dolorosas (artritis) y paliativas (aspirina); dubitativas (quizá), seguras de sí mismas (confianza); claras (botijo) y ambiguas (huevo)… También están las intrusas, que han penetrado tan rápidamente en nuestro vocabulario cotidiano, que ya no sabemos si estamos mandando un e-mail o un correo electrónico, si nos estamos manducando un roast-beef o un chuletón de ternera, si tenemos stress o simplemente es que estamos hasta los cojones.
Ahora se está poniendo de moda lo de encuestar acerca de las palabras favoritas. “Amor”, “paz” y otras de este estilo encabezan todas las listas. Pero a mí hay una que me parece especialmente curiosa: la palabra “ojo”. Miradla bien. Observadla con detenimiento. ¿No es la jota una nariz y las oes de los lados los dos ojillos de la cara? El truco funciona también con la versión inglesa del vocablo… sólo que “eye” es una palabra que tiene sueño, o que se acaba de levantar, porque tiene los párpados a medio abrir… Por eso para mí “eye” es una palabra con legañas.
Pero…, ¿dónde quedan las palabras que ya nadie usa? ¿Dónde van? ¿Se olvidan? ¿Existen cementerios de palabras? Las palabras sinónimas…, ¿significan realmente lo mismo? ¿Cuántas palabras quedan por inventar? ¿Es estrictamente cierto que todo necesita tener un nombre? ¿O no...?
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Conoces mi opinion casi contradictoria a cerca de las palabras y mis ganas de escribir una obra lo más completa posible acerca de esta temática.
ResponderEliminarLas palabras son unos de los inventos más útiles y necesarios que ha dado a luz la humanidad. Gracias a las palabras, como bien dices, podemos referirnos a las realidades de nuestro entorno o explicar nuestro estado de ánimo, contar historias, etc.
Las palabras bien empleadas ademas pueden crear belleza y emocionar.
Las palabras ademas nos gustan mas o menos por su significado, debo puntualizar. Hablas de palabras justas, injustas, etc. Aquí discrepo un poco, ya que no son las palabras las que poseen estas características, sino su significado, significado dado, por supuesto, por las personas que creasen dicha palabra. Así, palabras como "muerte" nos puede transmitir una sensación negativa ya que lo asocioamos a esa realidad conocida como "el fin de la vida" aunque diversos son los casos, esto se debe a que las palabras son un invento que consiste en conceptualizar ideas y realidades, conjuntamente, surgiría el primer lenguaje, etc, etc. (Ya profundizaremos)
Así, como muchas palabras provienen de otras palabras anteriores, etc, etc y llegamos al punto que mencionas, de la creación de la primera palabra. ¿Cuál sería?
Por eso me gustan las palabras, sin embargo, puntualizare algo que espero poder hacer en futuras entradas sobre las palabras, ya que yo mismo querría hacer algunas, y es por ejemplo lo limitadas que son. ¿No todas las palabras sirven para expresar nuestras ideas o hay ideas que son inexpresables con palabras? Ni con mil palabras podremos hacer que una persona piense como nosotros, etc... no quiero calentar mucho el tema por ahora ya que me parece tan interesante que merece futuras entradas.
Buena entrada, Mendo.
como ejemplo de palabras te pongo estas:
ResponderEliminarpalabras que me gustan por cómo suenan independientemente del significado: mirlo, crisantemo, altramuz, autóctono.
y como palabra que odio y siempre evito decir: adios. No se a ti, pero me parece una palabra espeluznante, trato de evitar usarla y la cambio por "hasta la próxima"